Nombres del Diablo

La Demonología es uno de los campos que apasiona en mayor grado a los estudiosos del mundo arcano. Sin lugar a dudas en la tradición uno de los elementos principales para identificar a los demonios son sus nombres. Los nombres de demonio han plagado la literatura y la tradición religiosa y cultural de cientos de pueblos en la antigüedad. He de reconocer que no forman parte de mis mejores amigos, nunca me llamó demasiado la atención la cuestión demonológica. Leí en su día al Padre Gabriel Amorth, un gran experto en Demonología del Vaticano y también revisé algunas obras del Padre Fortea, ambos exorcistas del Vaticano, porque consideré que el cristianismo, por ser la principal fuerza que se enfrenta a nivel mundial a los espíritus demoníacos y cuyo ritual de expulsión está más comprobado como efectivo. En el caso de Fortea, es español y pude constatar como su visión no se escapa a las férreas normas del Vaticano en este sentido. Con una visión muy teológica de todo y con el dogma de la Santa Fé, estos exorcistas y su visión del demonio se escapan mucho a otro tipo de visiones más profanas pero que sin embargo muestran mucha más “humanidad” a la hora de comprender a los demonios y su función en la tierra.

A continuación os dejo un listado de demonios con una pequeña descripción de lo que conocemos sobre ellos:

Demonología, nombres e historia.

Abaddón. En la demonología se conoce su nombre en hebreo significa “ruina”, también podría interpretarse como “perdición”. En las diversas tradiciones su presencia va asociada a una languidez de la voluntad y al grado más alto de la desolación. En Occidente, este destructor del que no tenemos más descripción que la de san Juan en el Apocalipsis, es generalmente conocido como “el ángel exterminador”. Precisamente Juan, en la tercera parte de su libro, lo reconoce como ángel del abismo y lo proclama rey de las langostas o de las plagas.

Abigor. Representado bajo la figura de un gallardo caballero, montado en corcel negro, como el ébano, armado de lanza y portador del cetro y estandarte del infierno. Dentro de la monarquía infernal, se le atribuye la jerarquía de Gran Duque. Es de clase distinguida y gusta discurrir largamente con sus consultantes sobre problemas de estrategia. No sólo por esto se le recomienda como protector de los militares: su especialidad, que enseña a sus invocadores, es la de atraerse el respeto y la devoción de sus soldados.

Abrahel. Dentro de la nómina que establece la demonología, este demonio femenino cuyo trabajo es a seducir a los pobres de espíritu (principalmente campesinos y gente de escasa inteligencia), tomando siempre la forma de una mujer bellísima, que los enamora y dispone de ellos a su antojo Su fin es reclutrar adoradores del diablo en la tierra. Una de sus encarnaciones más célebres se produjo en el año 1581, en la aldea de Dalhem, sobre el rio Mosa. Y de ella tomó nota Nicolás Remy en su demonología.

Abyssus. Sólo se conoce de él su nombre, que significa “el desesperado”.

Adés (o Hades). Según M. Maestri, autor del Diccionario de las Ciencias Ocultas, es literalmente el Rey del Infierno, y por lo tanto se considera que esta también rey en el infierno mismo.

Adonis. Demonio con mentalidad de piromaníaco. Aunque todos los diablos, por naturaleza gustan de la proximidad del fuego, donde se encuentran en su “medio natural”, éste en particular es tan devoto de las llamas que se dedica a provocar los incendios. Parece ser el mismo que en las tradiciones talmúdicas hebreas es llamado Thamuz.

Adramelech. Si bien no tiene gran jerarquía política o militar en los infiernos, goza de gran predicamento junto al Diablo y es uno de sus personajes de confianza, ya que es el encargado de su guardarropa. Acaso por esto, ya que no por su grandeza, los asirios le tenían gran respeto, soliendo incluso ofrecerle sacrificios humanos. Los talmudistas aseguran que se encarna bajo la figura de un pavo real.

Agarés. Tiene el aspecto de un señor maduro y afable, y en otros tiempos solía presentarse con un milano en el puño. Si hay que creer a Wierius (en su Pandemonium), monta en un cocodrilo, pero este último extremo no parece conciliar con su afabilidad. Es políglota, y gusta de enseñar las lenguas que conoce. También da valor a los pusilánimes y es buen abogado para quienes confían en él. Pertenece a la cofradía infernal de las virtudes.

Agathion. Demonio bonachón que sólo es visible al mediodía. Afirma Leloyer (en Discurso e historia de los espectros) que se deja encerrar en un talismán o en una botella, para mejor servir a quien establece un pacto con él. Sus poderes son limitados, pero se puede contar con su fidelidad.

Alastor. Demonio severo e implacable,  máximo ejecutor de las sentencias del Diablo. En el zoroastrismo se lo conoce por esto con el apodo de “el verdugo”. Desde antiguo se le identifica con los remordimientos.

Algol. El Diablo, entre los astrólogos árabes.

Alocer. Monta un alazán enorme, y su rostro es leonino y de ojos ardientes. Carece de sentido del humor, pero en su estilo docto y grave es buen maestro en astronomía y ciencias matemáticas.

Alpiel. Demonio de poca categoría, de carácter indolente y bucólico. Se especializa en proteger lo árboles frutales.

Alrinach. Demonio femenino. Organizadora de catástrofes meteorológicas. También hunde los barcos, y acaso en atención a este hobby sólo se deja ver por los marinos. En el ejercicio de sus maldades, sin embargo, se limita al área de Occidente.

Alrunesías. Conjunto de demonios femeninos de cuya relación comercial con los hombres, nacieron los Hunos. Los pueblos germanos las adoraban en la forma de estatuillas de un pie de alto, a las que prodigaban grandes cuidados, dándoles inclusive de comer y beber para evitar que gritasen, ya que sus aullidos se consideraban como presagio de desgracias. Collin de Plancy (Diccionario Infernal) las identifica con las mandrágoras.

Amudscias. Es un unicornio, pero cuando se le convoca adopta forma humana. Es devoto de la música y se ofrece conciertos maravillosos sin que se le vea en posesión de instrumento alguno. Los árboles se inclinan ante su voz.

Ammon (o Aamón). Es el demonio de mayor vigor físico, y ocupa un pueso importante en la corte infernal. Vive con comodidad en la forma de un lobo, y cuando adopta la forma humana se le reconoce por su dentadura, como la de un lobo. Reconcilia cuando quiere a los amigos que hanb peleado y fuerza a los enemigos de sus protegidos a perdirles perdón y sometérseles.

Amy. Uno de los más poderosos príncipes infernales, aunque en la tierra sus funciones son verátiles y poco fiables: ayuda a encontrar tesoros ocultos, es amigo de los artistas, otorga a sus favoritos la habilidad para congraciarse con sus subalternos. Es uno de los pocos jerarcas que aún conserva nostalgias del cielo y aspira a volver allí cuando pasen doscientos mil años.

Anamalech. Demonio oscuro, portador de malas noticias. En la antigua Sepharaim se le rendía culto, precisamente para conjurar su infausta costumbre. Cuando se hace visible, suele adoptar la forma de una codorniz.

Anazaret. Es el principal de los tres demonios encargados de la custodia de los tesoros ocultos. Sus compañeros son Goziel y Fecor, e incluso de operaciones farragosas como cambiarlos de lugar, crear celadas y señales falsas para confundir a los hombres. Este triste y laborioso demonio ocupa sus escasos ratos libres en tareas terroríficas: toca las campanas a medianoche, hace aparecer los espectros, enciende los fuegos fatuos. Su estigma es que no puede conocer el amor.

Andras. Antiguo demonio vasco, que tal vez fue en sus orígenes una jerarquía hembra. En todo caso, se asegura que tiene cuerpo de ángel y cabeza de búho, y que va armado con un mandoble. Su disciplina es enseñar a matar, por lo que se le considera protector y patrón de los asesinos.

Andrialfo. Demonio importante que se esconde en el cuerpo de las aves de corral. Rara vez toma forma humana, por temor a ser reconocido, ya que por razones que se ignoran en la demonología, al ser descubierto pierde sus poderes y se ve obligado a servir a quien sea el afortunado. Es un excelente maestro en el arte de la discusión y sus válidos aprenden de él como mudar el aspecto y de figura, de modo que pueden desaparecer en los más apurados trances.

Aneberg, Demonio alemán, con aspecto de gigantesco caballo, que vive bajo tierra y carece de todo rasgo amable. Es el terror de los mineros ya que muchos de ellos mueren al contacto con su aliento.

Ascaroth. Poco se sabe de este demonio, quizás porque su especialidad le recomienda el sigilo y la prudencia. Es el patrón de los espías y los traidores.

Asic-Pachá. Demonio turco, francamente benévolo, gran conocedor de todo cuanto se relaciona con el amor y el erotismo. Pocos tan eficaces como él para excitar a los amantes, anular la frigidez o curar la impotencia. Su celo de padre, llega hasta a facilitar el embarazo de las mujeres que lo desean, y cuidarlas para que no sufran demasiado en los partos.

Asmodeo. Llamado el destructor por la demonología, es uno de los demonios de más rancio abolengo. Aparece citado en la Biblia como el tenaz enamorado de Sara, quien sería luego mujer de Tobías: hasta la llegada del piadoso varón, que lo derrota, consigue matar en el lecho nupcial a siete aspirantes a la virginidad de Sara. Viejas leyendas judías lo dan también como derrotado por Salomón, a quien, de mala gana, habría ayudado a construir el templo de Jerusalén. Más cercanamente en la historia, es uno de los protagonistas de juicio de las posesas de Loudun. Álvaro Cunqueiro, siguiendo a Cabell, asegura que en una de sus últimas apariciones fue amigo de Oscar Wilde y que su pasaporte inglés lo había conseguido gracias a la influencia de Florence Nightingale, y a la amistad de ésta con la reina Victoria. El mismo Cunqueiro lo responsabiliza de la financiación de la industria porno de nuestra época. No parece difícil aceptar este último extremo ya que los demonólogos lo dan como uno de los máximos corruptores, como el sembrador de la disipación y el error y le atribuyen en los infiernos, la superintendencia de las casas de juego. Como dato curioso habría que agregar que, a diferencia de las restantes potestades infernales, gusta de comer en público.

Astarot. Poderoso, pero desdichado demonio, que afirma haber sido condenado injustamente a sus situación. Para colmo, Wierius, dice que “tiene la figura de un ángel muy feo” y que en caso de convocarlo, debe usarse un anillo de plata en la nariz para prevenirse de su insoportable hedor. Su expectante posición en los infiernos proviene de su cargo de tesorero general, y es esta condición suya la que le hace recomendable como protector de banqueros, empresarios y especuladores. Es esposo de Astartea.

Astartea. Mujer de Astarot y a diferencia de él, muy bella y elegante. De Plancy dice que luce hermosos cuernos festoneados y en forma de media luna”. Los fenicios la relacionaban con los ritos venéreos, y Sanchoniaton asevera que tuvo dos hijos, “el deseo y el amor”. Por un procedimiento “hierogámico” común a muchas cosmogonías, Astarot que proporciona riquezas. Sería una hipóstasis del Sol; su mujer, señora de los placeres de la noche, lo sería asimismo de la Luna.

Azazel. Bajo ese nombre, antiguas tradiciones talmúdicas recuerdan el macho cabrío en el que se expiaban los pecados del pueblo. Una vez al año, se celebraba una ceremonia en la que el sacerdote conjuraba sobre la cabeza del animal sus propios pecados y los de sugente. Luego de esto, abandonaban a Azazel en el desierto. En los tratados demonológicos se le llama “el emisario” y se le reconocen esas pesadas tareas. Para Milton es el portadaestandarte de los ejércitos infernales.

Baal. Según la mayoría de los demonólogos es el general en jefe de las tropas del mal, o sea la mayor potencia militar del Infierno. Curiosamente, es hermafrodita. Se sabe que fue adorado por caldeos y babilonios y en ocasiones por los israelitas y se supone que su leyenda es una degeneración del extendido y antiquísimo culto solar.

Baalberit. Llamado el archivero. Según la demonología es abogado marrullero y cuenta con una memoria es prodigiosa. Los fenicios lo tomaban como testigo de sus juramentos. Entre los siglos XV y XVIII, aparece invocado con frecuencia en los grimorios populares como campeón de causas perdidas.

Baalcefón. Para la demonología, es desde hace muchos siglos sus funciones son más bien modestas: es el jefe de los retenes y centinelas del Infierno, y es responsable de la organización de las guardias. Pero en los tiempos faraónicos alcanzó categoría de divinidad superior, y aun en culturas posteriores fue el encargado de la fidelidad de los esclavos. El cristianismo y la caída de imperio romano lo redujeron a su actual situación.

Baco. Príncipe de los sátiros y los silenos, seguramente emparentado con la divinidad romana del mismo nombre y por tanto, con el vasto y complejo simbolismo de Dionisos). Como el demonio es alegre y gozador, preside el Sabbath y su capacidad orgiástica es interminable. Cuando encarna en forma humana, dos detalles lo hacen fatalmente reconocible: tiene siempre algún defecto en uno de los pies, y su pene es de dimensiones excepcionales.

Bacon. De mal natural y carácter resentido, es el que siembra la discordia entre los amantes. Se lo conoce como el “demonio de los celos”.

Bael. Demonio muy prestigioso entre los brujos, porque otorgaba a sus devotos la inmunidad en el tormento. Por lo demás, es algo así como el gran pendenciero del Infierno. Es fuerte y astuto, excelente guerrero, y posee el don de la invisibilidad. Sus legiones forman la tropa más soez, indisciplinada y bárbara de todo el ejército del Diablo.

Bafomet. Célebre representación diabólica para la demonología, que los templarios habrían reverenciado como su ídolo. Sin embargo y pese a la importancia, difusión y variedad de las leyendas que lo incluyen, la estatua que supuestamente le representa no fue encontrada jamás. En el tormento, algunos de los caballeros dieron cumplidas descripciones de Bafomet. Pero toda la policía del inquisidor Guillermo de París no consiguió dar con él. En diversas tradiciones se le atribuye cabeza de mujer bellísima, o de gato, o de hombre barbudo con cuernos caprinos, cuando no se le declara bicéfalo y hasta tricéfalo. Autores esotéricos, llevados sin duda de su polimorfia, han pretendido que se trataba de la representación del andrógino primordial. Para el historiador Serge Hutinm el auténtico Bafomet sería el que todavía hoy se encuentra en el pórtico de la iglesia de Sain Merri de París. En cuanto a su nombre, Albert Ollivier lo hace derivar de Bapho, un puerto chipriota donde existía un famoso templo dedicado al culto de Astarté. Para otros autores, sin embargo, se trataría de cuna corrupción de Mahomet. Mahoma.

Bahaman. Para la demonología es un demonio que apacigua la cólera. Entre su clientela destacan las mujeres con maridos violentos, los negociadores diplomáticos, domadores de caballos, cazadores y toreros. En la demonología ha sido invocado como vengador de mujeres maltratadas.

Baltazo. Diversas historias se nos cuentan de este gran seductor dotado de un gran falo que le hace tremendamente aceptado por las mujeres a las que visita, en él destacan todas las virtudes de la virilidad. Es alto, fuerte y musculoso, todo parece indicar de hecho que su principal motivo para hacer el mal es buscar motivos para hacer el amor con mujeres bellas. La más célebre de las anécdota sobre este demonio se refiere a una tal Nicolasa Aubry, posesa de la región de Laón, en el siglo XVI. Enterado de que los exorcismos eran impotentes para devolver a la mujer a su estado natural. Baltazo se presentó al marido, cenó con él, y le aseguró que en una sola noche que le permitiese ocupar su puesto en la cama junto a la enferma, Nicolasa sanaría. El marido, tras hablar con un maestro de escuela llamado Guillermo Lourded que había sido uno de los exorcistas con los que el pobre marido había intentado librarse de la posesión de su esposa, no supo cómo actuar (Guillermo Lourded le dijo que en absoluto aceptase el trato con Baltazo) y este no supo que hacer. Finalmente, al entrar en la iglesia en la que se encontraba la endemoniada, para unos Guillermo de Lourded para otros el propio marido, reconoció al demonio (esto nos indica que Guillermo Lourded, casi como un John Constantine, habría sido el más indicado por sus conocimientos como exorcista) llamándolo por su nombre, lo que hizo rápidamente desaparecer a Baltazo de vuelta a los infiernos. En un posterior contacto con Belcebú, el propio demonio le confesó a al exorcista que de haber aceptado el trato, Baltazo habría violado 27 veces a la endemoniada antes de llevársela con él a los abismos infernales.

Barbatos. Tal y como ha dado en describir la demonología, junto con con Prusias y Arimón, sus secuaces, comparte la especialidad de seducir a las mujeres, sobre todo en verano, a la hora de siesta, o cuando están en el baño. Hace estragos, durante las vacaciones, en hoteles, playas y piscinas. En otro de sus aspectos, es el ptrotipo de Robin Hod: buen asaltante de bosques y caminos, que despoja a los poderosos para repartir entre los pobres. Físicamente, es uno de los demonios más bellos, lo cual facilita sus trabajos. Mántico consumado, enseña a sus devotos todas las artes de la adivinación, especialmente en los oráculos que reconoce en la voz de los animales.

Baim. Es grande y robusto y suele aparecer montado a caballo blanco tal y como se le ha representado por la tradición que recoge la demonología. Hoy por hoy esa expresión se referiría a vehículos de este color, se han leído testimonios a través de chat que indican que puede haber aparecido hace no mucho en la ciudad de New York. Es herborista y permite a sus validos los más vertiginosos desplazamientos. Hacen bien en encomendarse a él quienes usan con frecuencia el avión.

Batcumbasa. Demonio de las lluvias y favorecedor de ellas. Su alimento preferido es el pan, que no consigue en el infierno a modo de tortura infinita. Por ello durante siglos los convocantes han utilizado grandes ofrendas de pan para atraerle o invocarle.

Bayemón. Aparte de la convocatorias contenidas en el grimorio atribuido al papa Honorio, no se tienen mayores referencias de él. Pero todos los demonólogos le confieren la categoría de rey en Occidente.

Behémoth. Demonio poderoso e imponente pero muy torpe y pesado. El centro de su poder está en el estómagos, y es el patrono de la gula por antomonasia. Se afirma que es el sommelier del Diablo y su asesor en lo relativo a la buena mesa. Las tradiciones hebreas y musulmanas lo imaginan bajo la forma de un inmenso buey, que come un bosque de forrajes diario y aquien Dios privó de su mujer a comienzo de los tiempos para evitar que se propagase un mal como él.

Belfegor. Demonio de los inventores, los descubrimientos, y las soluciones ingeniosas. Algunas de las mayores autoridades demonológicas: Selden, Banier, Wierius y Leloyer, se han fascinado por el hecho de que siempre tiene la boca abierta, y de que sus adoradores le rinden culto sirviéndose de grietas o hendiduras, a través de las cuales arrojan sus ofrendas: de ahí que los hayan asociado con antiguos cultos coprofágicos.

Belial. Patrón de los sodomitas, su nombre según Delancre, significaría rebelde o desobediente. Al parecer este demonio es muy dado al alcohol y las drogas. Está enamorado del vicio. Según el demonólogo Wierius, se le atribuye un rol preponderante en la rebelión de los ángeles caídos, como gran instigador de numerosas legiones y asegura que fue uno de los primeros en sufrir la expulsión del paraíso. Ayudado por su sobrehumana belleza, este gran corruptor se espicaliza en seducir a los adolescentes. Pero también es verdad que paga sus favores con una devota protección. Su principal defecto por el que se puede conocerle es que es un gran, gran, mentiroso

Belcebú o Beelzebuth. Su nombre significa, señor de las moscas. Según todos los principales demonólogos, se le conoce como número dos de la jerarquía infernal, inmediatamente por debajo de Satanás y con poder y autoridad sobre todos los otros demonio. Maestri, en su Diccionario de las Ciencias Ocultas, afirma que después de la Rebelión de los Ángeles, Belcebú consiguió derrotar a Satanás y reina en su lugar en el infierno hace milenios. Hemos de recordad que fue una divinidad mayor para los pueblos de Canaán, según Bodin, el monoteísmo israelita (y el posterior triunfo del cristianismo) habría forjado su leyenda negra para dejar paso a la nueva y única divinidad. Para Milton, tienen un aspecto imponente y sus facciones transmiten una fuerte sabiduría. Se sienta sobre un trono muy amplio y cuenta en la frente con una corona de fuego. Las versiones más antiguas de la tradición le han puesto alas de murciélago, grandes narices, extremidades inferiores de pato y un largo número de monstruosidades que se asocian a lo impresionante de su cólera cuando se enfada.

Berito o Bolfri. Es un demonio joven y peligroso. Está entre la nobleza infernal y cuando es invocado surge como la figura de un joven y bello chico vestido de militar. Su uniforme en la antigüedad era rojo, aunque hoy por hoy podría utilizar vestimentas que reflejasen iconos militares. Cuenta con una corona sobre su cabeza y es capaz de predecir el futuro. Los alquimistas le asociaron la capacidad de transmutar el metal en oro. Quizás alguna larga noche de invocaciones fue la responsable de revelar el auténtico secreto de la alquimia. Sin lugar a dudas, recibió el nombre de “demonio alquimista”. Ha sido también adorado por cantantes y artistas.

Bifrorus. Demonio herborista, enseña la medicina natural y las artes de la curación mediante el uso de los dones de la naturaleza. Su historia es muy curiosa ya que normalmente le gusta trasladar a los muertos de sus tumbas, dejando algunas incluso vacías y apiñando varios cuerpos en un solo nicho. Es por esto que se aparece en cementerios con una antorcha en la mano. Señal recomendable para abandonar el lugar a la carrera si nos vemos en la situación.

Bileto. Demonio feo y abigarrado. A la hora de invocarlo se debe hacer con muchas precauciones ya que sólo hace caso a los hombres cuando está enfadado. Durante siglos, su invocación pasaba por animarle a llegar utilizando una botella de vino junto al lugar de invocación. El invocador debe deshacerse en halagos hacia él y sus hermanos, es muy sensible a todo esto. Cuando se llega a un acuerdo con él su compromiso con el invocador y sus deseos son muy fuertes.

Bitru o Sytry. Demonio de naturaleza hermafrodita, su forma más antigua era de un leopardo con alas pero su manifestación en forma humana es de gran belleza, esto hace que tanto hombres como mujeres sientan una gran excitación sexual que les lleva a practicar largos coitos y orgías con los invocadores. Abusar de las mujeres es para él un gran placer pero su poder es tal que las ofendidas no hacen sino excitarse aún más. Incita al nudismo y tiene muchos seguidores entre aquellos que no han tenido relaciones sexuales hasta edades muy maduras.

Brulefer. Es un demonio que ha sido reivindicado con gran alcahuete y chismoso. En los aquelarres ha sido invocado para asegurar el éxito de las grandes orgías y pasiones más salvajes.

Buer. Para la demonología, este demonio nunca se encarna, pero se deja ver como una gran estrella rutilante de cinco puntas que avanza rodando sobre sí misma. Ha sido considerado también un demonio capaz de enseñar lógica, filosofía y matemáticas.

Buno. Es un demonio poco conocido, normalmente se le representa con tres cabezas. Para la demonología y los expertos que han analizado su representación, se vincula a la necrofilia. Cuenta con numerosas legiones que causan normalmente multitud de problemas a los humanos, normalmente ligeros contratiempos. Es mudo y su comunicación es por señas. Aquellos que lo invoquen podrían solicitarle el don de la elocuencia.

Camos. Es el conocido como demonio de la lisonja y para la demonología ha sido patrón de los arribistas y aquellos que se esfuerzan en desbancar a su competencia con males artes, engaños y malicia.

Claudec. Según la demonología es un demonio de categoría inferior que cuenta con un grado de sargento dentro de los ejércitos infernales. Es asistente de Nébiros, el mariscal de campo infernal que lo monta a placer cuando es necesario o simplemente por gusto.

Cobolios. Con este nombre se reconoce a una serie de demonios de pequeño tamaño que normalmente se encuentran en las casas y entornos domésticos en general. Se suelen encontrar en desvanes y esquinas o grietas de troncos. Consideran a los hombres como una especie inferior y les gusta jugarles malas pasadas. Dentro del grupo conocido como Cobolios, encontramos también al conocido como “diablo cojuelo” que tratan algunas leyendas y que normalmente habita en tejados.

Chiridirelles. Es un demonio muy servicial que suele ayudar a los viajeros que se encuentran extraviados. Es digno conocedor de posadas, antros de todo tipo y albergues. En los encuentros que ha protagonizado con seres humanos, los testimonios cuentan que nunca accede a bajarse del caballo que monta.

Dagón. Es un demonio que apenas cuenta con posición dentro de la jerarquía infernal, sin embargo durante algunas épocas ha contado con gran fama entre campesinos y artesanos de todo tipo. Su figura ha sido reivindicada como la de panadero mayor del Infierno y según las tradiciones orales más antiguas enseño a los hombres el oficio de la agricultura.

David Jones. Para la demonología es un demonio de los mares, concretamente es el demonio de los mares para marineros y en general, la tradición anglosajona. Hoy en día ha adquirido una fama importante por su aparición tentaculosa en la saga; Piratas del Caribe, sin embargo su figura se remonta a tiempos muy antiguos. Los que lo han visto, principalmente por la noche y en tempestad, aseguran que tiene tres hileras de dientes, y que de su nariz brotan llamaradas azules.

Drollos. Este grupo de demonios responde para la demonología a un tipo de entes serviciales para los hombres que normalmente salen beneficiados de su amistad. Completan las tareas más difíciles sin protestar tanto en casa como en el trabajo. Cuentan con una intuición extraordinaria y esto hace de ellos también, unos excelentes guardianes y centinelas de la casa que los aloja.

Eurinome. Es el conocido como: Príncipe de la Muerte. Su aspecto es horrrendo, ya que tiene el cuerpo lleno de llagas que oculta a medias con una piel de zorra. Se alimenta de cadáveres en descomposición, y se le asocia por esto con el aspecto y los hábitos de las hienas. No presta ningún servicio a los hombres, de los que sólo desea sus restos mortales.

Fauno. Como tantas otras divinidades precristianas, los faunos pasaron a engrosar la población del Infierno, aproximadamente en el siglo V de nuestra era. Son más bellos y sutiles que los sátiros, y menos brutales que estos haciendo el amor, arte en el que se destacan especialmente. San Agustín los consideraba como demonios íncubos, por lo que parece que su reputación libidinosa está afianzada desde antiguo. Una característica que los distingue de todos los otros demonios hace que sus frecuentes aventuras con mujeres posean una tensión dramática y romántica: cuando encarnan, están sujetos a la muerte. A pesar de ello, es tal la virulencia de su pasión por las mujeres humanas, que no vacilan en arriesgar la vida cuando se enamoran de una.

Fénix. Es el Gran Marqués del Infierno, según narra el Pseudmonarchia doemunius que estableció Wieirus, aparece sólo en el caso de ser convocado por la voz de un niño. Responde cabalmente sobre los acontecimientos futuros, y si su forma es vaga su elocución es en cambio clara y melodiosa. Es un gran poeta y lingüista, contesta siempre en verso y en cualquier lengua en que se le convoque. La finura de su espíritu hace que sus oráculos sean profundos y precisos, pero con frecuencia oscuros por la abundancia de metáforas.

Filotano. Es el lugarteniente de Belial, amigo y protector de los homosexuales según la demonología. A diferencia de su amo no participa en las relaciones terrenales con sus validos, pero las favorece. Para mejorar la invocación de este demonio es bueno hacerlo hacia el crepúsculo o el amanecer. Si se ha pasado la noche en vela, las probabilidades de su invocación al alba son mucho más altas.

Flauro. Tiene el rango de general de los ejércitos del Infierno y es el principal enemigo de los exorcistas. De éstos proviene su gran fama para la demonología, en numerosas ocasiones se han conocido testimonios de exorcistas a los que ha atormentado. Se dice de él que comanda más de 20 legiones del Infierno y que en las invocaciones no tiene problemas para conversar sobre la creación del mundo y la caída de los ángeles.

Focalor. Es un demonio asociado a las tradiciones marítimas de la demonología, es originador de naufragios y el patrón de los ahogados. Su tarea es, sin embargo, indiscraminada, ya que mata sin haber antes seducido a sus víctimas, por lo que la gran mayoría de ellas escapan. Esto le ha dado un carácter torvo e insatisfecho.

El Pacto con el Diablo, Nombres de Demonios

Forneo. Es un demonio gentil, al cual es fácil evocar, y cuyas condiciones para el pacto son harto satisfactorias: es el único que no pide la eternidad a cambio de sus favores, sino la consecuencia en el ejercicio de una vida depravada. Se aparece en ocasiones como monstruo marino y en ocasiones ha sido confundido con Focalor.

Furcas. Es un sabio anciano, de barbas y cabellos blancos, que enseña a los hombre las virtudes del escepticismo. Buen profesor de filosofía, es también el jede ideal de un monasterio, un proyecto de estudio o una oficina, por el natural respeto que inspira y la grave y segura parquedad de sus costumbres.

Furfur. Se aparece en la figura de un ciervo, y miente descaradamente a su invocador hasta que éste consigue encerrarlo en un triángulo. A partir de ahí es dócil y benévolo; se especializa en mantener la paz y la armonía de los matrimonios.

Gaab o Tap. Es un gran concitador de las pasiones más radicales y extremas. Le enfurece cualquier tipo de acción que tenga que ver con la tibieza, la mesura o el autocontrol. Por esto es buen patrón de los amores y de los odios absolutos, pero resulta peligroso evocarlo si no se está seguro de la intensidad de una pasión: en estos casos, condena la incosecuencia como la peor afrenta personal. Como dato curioso, puede agregarse que es uno de los demonios que menos teme a Dios.

Gamigin. Demonio dócil que la demonología recoge como el único que tiene libre acceso al purgatorio. Esto le permite informar a exorcistas y demiurgos sobre el estado del proceso de las almas, y facilita entre los hombres las tareas para su redención.

Gnomos. La tradición demonológica no cuenta con la imagen que ha proyectado los gnomos en la literatura infantil y televisión. Para la demonología, los gnomos son pequeños demonios cuyo mayor disfrute es servir a los hombres, sin tener ningún otro tipo de comercio con ellos. En antiguos grimorios se establece que las “gnómidas“, mujeres de los gnomos; son pequeñas pero muy agradables y vestidas muy curiosamente. Como excepción al rol meramente servicial de los gnomos, se narran los amores de uno de ellos con Magdalena de la Cruz, una mística que llegó a ser abadesa de un monasterio de Córdoba, a quien el gnomo sedujo cuando ella contaba con doce años. Sus relaciones duraron más de treinta años y sólo se interrumpieron cuando el confesor de Magdalena, alarmado por los vívidos relatos de la abadesa, la convenció de que su amante era un demonio.

Goleo Beenban. Es un demonio femenino que se asocia al desierto. Es conocida como el “espíritu de la soledad”. Normalmente acostumbra a asediar a los melancólicos y débiles de espíritu.

Gomory. Es un demonio femenino de inmensa belleza que normalmente aparece con un vestido que apenas la viste y sobre un camello. Su especialidad es volver apasionadas a las mujeres frígidas: aquelas que se le encomiendan descubren todos los potenciales de su sexualidad.

Gulletos. Es una serie de demonios masoquistas, cuyo mayor placer según la demonología; consiste en ser humillado. Busca la compañía de los hombres para desempeñar a su servicio las más ruines tareas, y sólo se enfada cuando se intenta recompensarlos.

Haagenti. Es un demonio que enseña a convertir el agua corriente en vino de gran calidad por lo que ha sido considerado como patrón de los bodegueros y de todas aquellas personas que de una manera u otra se dedican a las bebidas alcohólicas.

Habondia. Es un demonio femenino que según la demonología ha sido identificada como la reina de las hadas. Una leyende quiere que haya sido la protectora y consejera de la gesta que emprendió Juana de Arco.

Halfas. Es un demonio que ha sido conocido por el sobrenombre: destructor de ciudades. Siente una pasión desefrenada por la muerte, la destrucción y la aniquilación. La ruina es su mayor afición y se aparece con una gran sonrisa en los campos de batalla. Su odio es inextinguible.

Hécate. Para la demonología ha sido caracterizada como un demonio femenino que debe ser convocada al aire libre, preferentemente en pasajes y callejuelas por lo que tiene predilección. En el Infierno es la jefa de la policía de los caminos, po  lo que entre los mortales sería patrona de la policía. Cultos muy antiguos aseguran se eficacia para la consecución de la venganza.

Jezbeth. Demonio de los prodigios imaginarios, de la estafa y la superchería, gran protector de los mentirosos y los embaucadores. De Plancy comenta, no sin razón, que sería imposible contar el número de sus súbditos.

Kelen y Nisroch. Es una pareja de demonios que proteje y facilita los adulterios, incestos y demás amores ilícitos. Tienen por costumbre presidir las experiencias sexuales en grupo, y se da como decisiva su invocación para asegurar el éxito de una orgía. Como en el caso anterior, su número de súbditos es incontable.

Kobal. Según grimorios antiguos y colecciones de obras de la demonología, es un demonio pérfido que muere riendo. Esta ambigüedad parece corresponderse bien con su categoría dentro del Infierno ya que es considerado como el director de los teatros del Infierno. En la tierra vela por los cómicos, actores y demás miembros del mundo del espectáculo.

Lamias. Son demonios femeninos muy conocidos en el mundo de la demonología. Su campo de acción es principalmente; Asia Menor. Son sanguinarias e implacables y su horrible especialidad es devorar a los hombres. Son muy bellas, sin embargo no son súcubos, aunque se las haya categorizado en ocasiones dentro de este grupo por la demonología. Pero éstas nunca llegan al coito con sus víctimas, sólo muestran su desnudez y exhuberancia hasta que al final, en lugar desierto acaban por devorar al sujeto víctima de sus encantos. La simbología moderna trató de asociarlas al terror ancestral ante el misterio de lo femenino. Leloyer dice que hay una forma de reconocerlas, no saben hablar, y si se ven forzadas a ello emiten una especie de silbido.

Lechianos. Es una variante de la familia de los sátiros, normalmente más burdos que éstos. Deambulan por los caminos rurales, trepando con mucha agilidad a las copas de los árboles, mientras ríen y traman planes para extraviar a los viajeros que se encuentran transitando por los campos. Su mayor placer es acorralar a alguien en una caverna y hacerle cosquillas hasta matarlo.

Leonardo. Es un demonio considerado de la más alta jerarquía infernal. La demonología le ha otorgado el papel de ser el que preside las misas demoníacas o misas negras. Todos los cultos al diablo pasan de una forma u otra por sus manos. Su naturaleza es pesimista y su aspecto grave y melancólico cuando admite presentarse ante quienes le convocan. Por las descripciones que han llegado de él en los grimorios y manuscritos, no cabe duda de que se trataría de la representación de Baphomet de los templarios.

Leviathan. Es el tan conocido Gran Almirante del Infierno. Ha sido asociado a aquellos hombres y mujeres que recorren el mundo viajando. Wierius lo denominó como: “el gran embustero”, por la facilidad con la que triunfa en lances políticos, tratados comerciales e intrigas palaciegas. Es un íncubo muy poderoso que se especializa en poseer a las mujeres famosas.

Lilith. Es la reina de los súcubos, y tal vez la antigua y legendaria de todas las demonias. Ya se la conocía entre los sumerios, y las tradiciones talmúdicas y musulmanas aseguran que fue amante de Adán, durante los años en que éste estuvo separado de Eva. De su vientre habrían nacido los primeros demonios encarnados, que produjeron la larga estirpe de los diabólicos de todos los tiempos.

Lucifer. Es el Príncipe de los Demonios. Su nombre significa; lucero de la mañana, sin duda por el esplendor de su presencia. Es uno de los más bellos entre los ángeles caídos, y su hermosura es especialmente melancólica, con una sombra de dolor que cubre suempre la suavidad de sus rasgos. Se dice que en esta característica reside la clave de su seducción, ya que nada hay más irresistible para el corazón humano que el sufrimiento unido a la belleza. Bajo el nombre de Iblis o Eblis, los musulmanes le adjudican el haber sido el amante de nuestra primera madre, cuando ella fue abandonada por Adán. A diferencia, sin embargo, de los ocurrido en el caso de Lilith, los amores de esta pareja habrían sido prolongados y extraordinariamente fogosos, pero sin llegar a producir descendencia. Lucifer cuenta con el poder y principal potestad demoníaca sobre Europa según la demonología.

Maimó. Es una entidad demoníaca cicatera y hábil para el comercio y la negociación. Ha sido identificado con la forma de una urraca, forma en la que ha solido manifestarse. Estimula por todos los medios la propensión de los humanos a las malas acciones, por lo que se le considera el enemigo natural del Ángel de la Guarda.

Mammón. Es el demonio que la demonología ha asociado a la avaricia. Ha sido invocado por multitud de acaparadores y multimillonarios de todo el mundo para engrosar sus fortunas. De esta forma, en su día fue patrón de esclavistas, cazatesoros y aventureros que buscaban fortuna. Propicia la explotación de los débiles por los poderosos, y se le conoce como representante del Diablo en Gran Bretaña. Es conocido por su importancia en la serie de cómics: Hellblazer.

Mandrágoras. Son duendes de tipo familiar que se encarnan en las raíces de las plantas del mismo nombre. Su forma se asemeja a la de un hombrecillo con melena. Según la tradición, para que la mandrágora salga de su letargo se debe regar la planta con sémen o al menos con orina de un ahorcado. Pero en estas condiciones no es posible arrancarla porque se corre un serio peligro de muerte. Los antiguos se valían para hacerlo de un cordel de doble nudo y un perro. Ataban un extremo del cordel a la planta y otro extremo al perro, éste arrancaba la mandrágora de su lugar de reposo pero moría en el acto y dejaba en manos del dueño el poderoso talismán.

Marbuel. La única descripción con la que se cuenta de este demonio en el marco de la demonología es la aportada por Paul Reader, que ha dejado de sí mismo en diversos grimorios: “soy aquel espíritu que es servicial, el que aparece en figura de niño de diez años, el que en todo tiempo es provechoso invocar. Desaparezco como una flecha”.

Mefistófeles. Es el nombre en griego que significa; “el que no ama la luz”. Es muy servicial, afable, astuto y comedido, pero también implacable e inmune a toda afectividad. Su fama universal proviene de us participación en la tragedia de Fausto; a a partir de una versión hecha por Goethe, mucho se ha escrito sobre este singular demonio, a quien la mayoría de los autores dotan de la jerarquía de ser el mayor intermediario entre los infiernos y la humanidad. Más recientemente y sobre todo a partir de la excelente adaptación de mito fáustico hecha por Thomas Mann, tiende a considerárselo como el gran arrepentido, condenado a hacer el mal contra su voluntad, porque no consigue superar su orgullo y su incapacidad de amar. En este sentido, se le tiene por el representant cabal de la “tristeza del Diablo”.

Minosón. Demonia protectora de los jugadores, principalmente de los jugadores de cartas. Su fama es notable en los tahúres y tramposos, a quiene favorece en el juego. A veces, en forma de súcubo, pide como contraprestación ser satisfecha sexualmente: quienes la han poseído aseguran que es sexualmente explosiva.

Moloch. Un grimorio anónimo de finales del siglo XVII, lo invocó como el “príncipe del país de las lágrimas”. Las tribus israelitas primitivas lo adoraban bajo la forma de un rey de bronce sentado en un trono del mismo material, con cabeza de buey y con los brazos abiertos para recibir a las víctimas de sus sacrificios. Se recogen tradiciones orales que aseguran que se le entregaban niños en forma de inmolación. Muchos demonólogos lo asocian con antiguos ritos de fertilidad.

Nahama. Es un diablo de tipo súcubo que permanece encarnado en mujer desde tiempos inmemoriales. Hace la vida de un hombre normal y corriente, pero pasado un tiempo debe desaparecer del lugar que habita para ocupar otro, de manera que no levante sospechas de su condición diabólica. Para la demonología ha sido responsable de gran parte de los cuentos y leyendas de fantasmas. El Talmud le otorga el título de madre primordial del Infierno. Sin embargo, no puede quedar embarazada de los hombres.

Nergal. De nuevo un demonio conocido por su aparición en Hellblazer, que hace el papel para la demonología de jefe de la policía secreta del Infierno. Entre los mortales sería patrón de las fuerzas del orden y la represión.

Nibbas. Es un demonio sin apenas poder dentro del organigrama del Infierno, donde es considerado un ente inútil y poco eficaz. Entre los mortales, sin embargo, sus reducidos medios le aseguran la satisfacción de los pequeños placeres, o sea de aquello que hace llevadera la vida cotidiana. Se afirma en la demonología que, en el cumplimiento de esta tarea menor, es de un celo escrupuloso para su clientela. Lo cual, si se suma al hecho de no pide nada cambio, sólo la amistad, puede decirse que es un demonio con el que se pueden establecer buenas relaciones.

Ovahiche. Es el patrón de los poetas y rapsodas, hoy en día lo sería del rap y los cantantes de Hip Hop ya que otorga el poder de la rima y la improvisación. Aparece normalmente con una guitarra en la mano, instrumento del que es un maestro virtuoso.

Oze. Gran protector de la ciencias liberales, patrón de médicos, abogados, técnicos, etc. El único peligro que ha expresado la demonología sobre este demonio es que no duda en disfrutar generando conflictos basados en los delirios de grandeza y la ambición. Sin embargo su poder enajenador es transitorio y sólo puede ejercerlo durante una hora al día.

Samael o Samamiel, también conocido como Semmazai. Es un demonio muy conocido y célebre por haber seducido a la nuera de Noé, en los tiempos del arca, quebrando con ello la prohibición de fornicar que pesaba sobre todos sus habitantes. Trató de alentar la rebelión, aunque Noé fue capaz de impedirlo y hacer que sus intenciones no prosperasen entre el resto de la tripulación. Todos fueron castigados menos Samael, que huyó del arca tal como había entrado, convertido en una gota de miel. Ha sido identificado también por la demonología como la serpiente del Paraíso.

Satán o Satanás. Su nombre, en hebreo, significa: “el enemigo”, y para muchos autores es el Diablo por antonomasia, por lo que se le conceden todos sus atributos. Milton lo describe com alto e imponente como una torre.

Sidragaso. Se le reconoce un solo poder, pero éste es inquietante: ninguna mujer puede resistirse a desnudarse si él se lo ordena. Lo que se haga luego con la mujer desnuda ya es algo en lo que Sidragaso no interviene: lo deja a la habilidad de aquellos que lo han invocado para este fin. Ha sido considerado como el Duque de Lagneia, un ducado del Infierno.

Thamuz. Es un buen diplomático, se le atribuye también la invención de la artillería y de los Amarres de Amor. Desde tiempos inmemoriales es el embajador del Diablo en España.

Trasgos o Trasgu. Son demonios menores considerados festivos y borrachos. Su maldad sin embargo no es tal, ya que nunca harán daño al ser humano, prefieren aprovecharlos como compañeros de jarana y fiesta. “Doncellas y buen vino, son la querencia del trasgo”, era un proverbio común en la Francia del siglo XVIII, por la que circulaban multitud de historias de estos demonios.

Uphir. Es un demonio experto en química y herbología que ha sido considerado por la demonología como el patrón de los curanderos.

Zagam. Es el gran señor de las transmutaciones. Convierte el agua en vino, el metal en oro y la grasa en aceites refinados. Su poder es tan grande que llega también al cambio de los caracteres convirtiendo al sabio en torpe y al extrovertido en tímido. Sin embargo a la hora de invocarlo genera multitud de problemas debido a su naturaleza caótica.