El trance mediúmnico

18 Ene El trance mediúmnico

La Real Academia Española de la Lengua, define el vocablo “trance” como: “estado en que un médium manifiesta fenómenos paranormales“. De esta forma, la palabras “trance” y “médium” (trance mediúmnico) aparecen unidas en su propia existencia e interrelacionadas una con otra. El término tiene su raíz en la palabra derivada del latín; “transire”, que significa; pasar. Si vamos un poco más al significado del concepto en lengua vernácula podríamos decir que incide en la idea de destacar el pasaje entre dos o más condiciones psíquicas distintas. Eso es por otro lado, lo que indica la condición de trance: un estado particular en el que se encuentran las personas dotadas de capacidad para realizar las manifestaciones paranormales.

En el individuo que experimenta un trance mediúmnico pueden encontrarse características comonues con el sueño hipnótico o el sonambulismo, debido al progresivo alejamiento del mundo de las sensaciones. Al médium no le resulta sencillo entrar en el estado de “trance”, no es tan sencillo como nos podría parecer encender o apagar un interruptor. Está en contacto o en relación con una dimensión distinta a la nuestra, y con una visión distinta de nuestra realidad. Para facilitar el fenómeno que se desea producir hacen falta más elementos a tener en consideración. Pero antes de continuar describiendo el trance y lo que supone para las personas médium, hemos de tener en cuenta algunas observaciones relacionadas con el “ritual” que normalmente desarrollan los médium hasta alcanzar dicho estado.

Si bien las personas que cuentan con este tipo de capacidades, experimentan o alcanzan el trance mediúmnico con relativa rapidez y gran parte de los casos es autoinducido por el médium mismo, a menudo el trance va acompañado de lamentos, gemidos y a veces movimientos espasmódicos e inconexos que en ocasiones requieren de la intervención de terceras personas para evitar que el médium se produzca daños a su propia integridad física. Durante el estado de trance la personalidad del sujeto sufre una modificación, a veces parcial, aunque en la gran mayoría de los casos suele ser completa. Su personalidad puede varíar mucho en relación a la que el sujeto mantiene con normalidad y puede alternar, repetirse de manera más o menos similar o cambiar en situaciones distintas. ¿Qué le sucede al médium durante el trance? Es una pregunta obligada para cualquier persona que esté leyendo estas líneas. Si observamos desde una perspectiva fisiológica, podemos ver que pueden producirse modificaciones en los latidos del corazón, una intensificación de los movimientos voluntarios e involuntarios de la respiración; a veces se puede producir lo contrario, es decir, un debilitamiento del pulso y del ritmo respiratorio. En ocasiones también se han dado casos de anestesia parcial o total, o situaciones como la de Daniel Dunglas Home, que tras caer con su rostro sobre brasas ardientes, y permanecer allí inconsciente durante unos minutos, se incorporó sin ningún tipo de lesión aparente en el rostro. Podríamos decir que las personas médium alcanzan un estado con el trance similar a la hipnosis.

Tipos de trance mediúmnico.

Existen tipos de trance mediúmnico en los que la persona en cuestión experimenta como se decía anteriormente, pequeños estados en los que la conciencia experimenta cambios capaces de hacer trascender a la propia conciencia. En este caso tendríamos por ejemplo; “impresiones” o “sensaciones” que hacen a las personas con la capacidad necesaria “percibir” hechos pasados o planos existenciales que se escapan a la mayoría.

No obstante las manifestaciones de trance mediúmnico total o completo son conocidas como aquellas en las que se produce una modificación absoluta del estado de conciencia, alteraciones de la voz, de la personalidad y, a veces, incluso un cambio de la fisionomía del sujeto. En este tipo de trances es donde encontramos una recopilación de los fenómenos más interesantes dentro de la casuística. Si observamos desde un punto de vista científico y psicosomático, como por ejemplo, la desmaterialización de objetos y toda la fenomenología que se esconde tras la telequenesis. Del mismo modo que en el sueño hipnótico, en el trance del médium encontramos una profundización gradual del fenómeno, sin que exista un estímulo inductor como su puede ocurrir en el caso de la hipnosis. Todavía ignoramos los motivos que producen este proceso automático de profundización y las causas que regulan y establecen la mecánica del estado de trance.

Hipótesis del trance mediúmnico. ¿Qué es?

Debido al conocimiento desarrollado por la parapsicología y que ha vinculado de una u otra forma el sueño hipnótico y los primeros grados de profundidad del trance, se sostiene que el individuo, convencido de que en él existen condiciones que permiten producir los fenómenos que desea obtener, logra establecer el inicio de la autohipnosis. El célebre investigador de los fenómenos paranormales, el Dr. James Randi, consiguió hipnotizar a la médium Leonora Piper, mientras estaba en trance, convenciéndola de que obedeciera la voluntad del hipnotizador. Esta experiencia habla en favor del hecho que el estado de trance es una condición distinta del estado hipnótico, puesto que demuestra la posibilidad de hipnotizar a un sujeto en trance. Aspectos como la sugestión del ambiente, el silencio, la escasa iluminación, el deseo de poder asistir a efectos excepcionales, la espera y el ritual mismo que cada médium aplica, constituyen la clave que permite que el propio ser contribuya a producir el estado de trance mediúmnico.

Trance mediúmnico

Retrato de la médium: Leonora Piper. 1857 – 1950.

En este tipo de estado hace falta una relación homogénea entre las varias personas que, de la cadena o del grupo; contrariamente, hay que alejar a la persona no idónea. Una situación similar se produce cuando llega la comunicación indicando que uno de los componentes de la cadena debe salir del grupo o incluso en ocasiones los participantes deben interactuar en el “ritual” empleado por el médium. Esto nos permite decir que el trance mediúmnico nos es por lo tanto algo homogéneo y perfectamente reglado lo que nos invita a pensar en que depende mucho de cada uno de los sujetos que desarrollan dichas capacidades, sin embargo, con un denominador común argumentado por la casuística que ha demostrado que estos casos nos son excepcionales sino que se repiten generación tras generación.

Podríamos decir que el estado de trance mediúmnico puede considerarse también como una apertura en el tiempo y en el espacio; como el vehículo que enlaza dos mundos; como la suprasión momentánea de leyes que frenan los intentos de arrojar luz sobre el destino del ser humano. El mensaje que nos llega de un mundo que desconocemos suele terner un contenido valioso y no es sólo una experimentación posible de ser repetida y cuyos efectos no encuentra una explicación ni una clasificación dentro de la ciencia actual. Sería triste que la única finalidad de las entidades comunicantes fuera la de cambiar objetos de sitio, levitar personas, producir desmaterializaciones o cualquier otro fenómeno. Por encima de estos hechos físicos se vislumbra un profundo contenido ético, moral y espiritual.

 

 

No Comments

Post A Comment