El Martillo de las Brujas – Malleus Maleficarum

02 Nov El Martillo de las Brujas – Malleus Maleficarum

El Malleus Maleficarum o Martillo de las Brujas, como se conoce a este libro publicado en 1480, ha tenido tanto de leyenda como de realidad en la configuración de su simbolismo como obra de culto para el estudio de la brujería medieval y su desempeño sociológico. El Malleus Maleficarum es una obra que ha trascendido tanto por la sonoridad de su nombre: Martillo de las Brujas como por su importancia durante más de dos siglos como primer tratado y referencia fundamental a la hora del conocimiento de la nigromancia en su versión católica. Es decir, la forma con la que la Iglesia luchó contra todo aquello que consideraba herejía y cuyo camino normalmente discurría parejo a intereses materiales de todo tipo. De todos es conocido el papel que la gran riqueza y poder de la Orden del Temple tuvo tanta culpa en su desaparición como todos los pactos con el diablo que pudieran haber hecho sus caballeros.

¿Por qué surge el Malleus Maleficarum?

El Malleus Maleficarum surge como símbolo dentro de una serie de movimientos y cambios sociales que se están produciendo en Europa, continente que lentamente va asumiendo la transformación social que discurre entre la Baja Edad Media y el inicio del periodo moderno, allá por el siglo XV. El descubrimiento de nuevas tierras que comportaban nuevas religiones y nuevas culturas hizo necesario que surgieran nuevos refuerzos del afianzamiento de la religión y como en todos los procesos de choque, se desarrollan diferentes armas para combatir y asegurar las conquistas. En este caso, el Malleus Maleficarum fue una de esas armas. Pero el combate contra la brujería o “histeria brujeril”, como se ha dado en denominar en ocasiones, se desarrollará lentamente hasta alcanzar su cenit a mediados del s.XVI, es decir desde su surgimiento en 1480 bajo la mano de Enrique Institor, que fue conocido como Kramer y Jacobo Sprenger.

¿Qué dice el Martillo de las Brujas?

Kramer y Jacobo Sprenger firmaron su obra baja la idea de que habían reunido todo el conocimiento de las artes nigrománticas a su alcance en la época. Estaban convencidos de un cambio de tiempos en los que las artes de la brujería estaban en expansión, debemos pensar también en la revolución cultural que supuso el surgimiento de la imprenta y el desarrollo que adquirió la transferencia cultural mediante el medio escrito. Salvando las increíbles distancias, el lector debe comprender que la sociedad se siente estimulada a las transformaciones siempre que hay una revolución tecnológica; ¿acaso la sociedad del siglo XXI no está viendo su mundo transformado en base al desarrollo de por ejemplo, las comunicaciones? Como digo, salvando las increíbles distancias de los tiempos históricos, podemos comprender que la situación en este periodo de transformación de la Edad Media a la Edad Moderna tuvo su influencia en el Malleus Maleficarum en base a la propia ideología de sus escritores.

Malleus Maleficarum

Los primeros 17 capítulos que conforman el Malleus Maleficarum se dedican a demostrar la existencia de las brujas, en una oda a la justificación de la obra desde un punto de vista pragmático, es decir; ¡creed que la brujería existe! Kramer y Sprenger vinculan la existencia de la brujería al satanismo y dan paso a una segunda parte que recoge el resto hasta los 33 capítulos que componen la obra y que trata en primer lugar del poder de las brujas y una descripción de sus artes nigrománticas y cómo combatir contra ellas. Algunas ediciones han dividido la segunda parte en dos. A lo largo de todo el texto se introducen ejemplos basados en la experiencia de estos dos religiosos, acaecidas en Alemania y recogidas de textos y experiencias de tribunales de la Santa Inquisición austriaca y alemana. A la hora de combatir la brujería, los autores son muy insistentes en la idea de que no es necesario contar con pruebas para iniciar la investigación y el proceso de enjuiciamiento, un simple rumo basta, tal era la virulencia del proceso contra todo grupo mesiánico o alejado de la doctrina oficial de la Iglesia, en este caso con especial fuerza entre la Iglesia Protestante. Este es uno de los motivos por los que se ha convenido en teorizar sobre la idea de la represión como modo de eliminación de la “competencia religiosa”, la Iglesia Católica tuvo más problemas en reconocer el uso de este texto y de hecho lo persiguió aunque el libro se editaría en numerosas ocasiones. Reflexionar sobre el Malleus Maleficarum no deja de llevarnos hacia la concepción de este texto como algo elemento político, ¿por qué si no fue utilizado para perseguir a los brujos de Picardía y la Iglesia Valdense?

El Martillo de las Brujas o Martillo de los Brujos, sirvió para justificar en gran parte la persecución dominica de la Santa Inquisición que no finalizará hasta el siglo XVIII.  Utilizado o no como texto oficial, no dejó de ser una recopilación de datos macabra y que daba carta de naturaleza a algo tan genérico como la brujería. Esta legitimación teológica, pese a no aprobarse el texto por parte de los teólogos de la Universidad de Colonia, aunque en el texto se justificara tal cosa, sirvió como catalizador de todos los problemas de la sociedad hacia el objetivo común compuesto por cátaros, arrianos o valdenses que serán objetivo de una persecución en busca de la imposición de la doctrina y la dominación política. El paganismo se convierte una vez más en objetivo a derrotar por las estructuras dominantes. Si bien es cierto los números han bailado con profusión, se calcula que fueron miles los procesados en toda Europa por brujería o actividades relacionadas con la nigromancia. Curanderas, matronas e intelectuales serán sometidos a juicios de fe por parte de la Inquisición que extendió el terror y desató problemáticas sociales destacadas así como la pérdida de importantes valores sociales.

 

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