Egipto: Dioses y Demonios.

19 Jun Egipto: Dioses y Demonios.

 

La vida en el Antiguo Egipto era agradable, pero peligrosa. Entender su universo fue una esperanza para los egipcios, para ello dieron nombre a decenas de dioses que superaban el ámbito de lo extraordinario.

Los dioses egipcios eran complejos y misteriosos. Hathor era la diosa de la fertilidad, amorosa pero violenta, dioses que podían infligir castigos, poder sobre la vida y la muerte. Sethis representa la dualidad de los dioses, con un universo que muestra caras buenas y malas que necesitan de un equilibrio basado en los dioses como guardianes de una balanza mística. Para ellos, como en la tradición cristiana, en el principio no había nada, hasta que en este caso un montículo de la creación permitió consolidar un mundo con luz radiante a partir del dios Rá, representación del demiurgo en el mito de la creación egipcio.

Los templos se encargaban de recoger esta tradición reflejando en su estructura el cosmos. Los pilonos representaban el horizonte y eran decorados con imágenes del faraón a modo de salvaguardia. El patio era límite para la gente común, a partir de ahí, la rampa llevaba a un vestíbulo que simulaba las marismas surgidas a la vera del montículo de la creación. Más allá, el sancta santctorum reflejaba el lugar de los rituales sagrados y era espacio destinado solamente a los sacerdotes más elevados.

Todas las mañanas, un sacerdote encendía una antorcha que le guiaba a través de la oscuridad y purificaba al sacerdote encargado de recibir las visitas terrenales. “Es el rey quien me envía”, así accedía el sacerdote al altar en el que se celebraba la recreación del nacimiento del universo con la aparición del sol. Representación del triunfo sobre la muerte. Se marcaba el comienzo y el fin de un viaje épico que cada día se repetía, con el dios Rá naciendo y muriendo cada día en la representación del día y la noche. La resurrección de Rá se convierte en un aspecto básico para los egipcios que muestran sus anhelos de esperanza en la resurrección tras la muerte.

“Escuchad, nunca hice nada malo en mi vida, por eso los dioses me aman, si alguien toca mi tumba, se lo comerá un cocodrilo, un hipopótamo y un león” Esta es la maldición que dejó un poderoso noble a todos aquellos que pensaran si quiera en saquear o mover un resto de su tumba. Los muertos permanecían en la vida diaria de los egipcios que escribían cartas a los fallecidos pidiendo consejo, ayuda e intercesión. Pero no todos eran cariñosos, la cultura egipcia también guardaba entre su imaginario un temor a los fantasmas que vuelven en caso de que el muerto tuviera cuentas pendientes. 

La cultura funeraria es tan fuerte, que hoy por hoy los egipcios han construido las tumbas más grandes de la historia de la humanidad, en concreto las pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos que albergarían el Libro de los Muertos para acompañar en la barca a través del Río Celestial al muerto y acometer la llegada al paraíso tras el viaje por el mundo inferior y el enfrentamiento a los demonios que se habían de desarmar con sus nombres secretos. Por la noche, los que dormían y soñaban también podían descender a los mundos del subsuelo, era por tanto la sociedad egipcia, muy supersticiosa y temerosa de la muerte y el más allá.

Recomiendo que veáis el documental! Chaoooooo!

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